viernes, 21 de mayo de 2010

La Crítica


Prensa Latina dijo lo que ningún medio argentino quiso publicar, ningún medio argentino publicó siquiera nuestra participación en el 85 Festival de Teatro de La Habana. El periodista Jorge Smith, de Prensa Latina, asistió a la representación de las dos obras y esto escribió:

…Doña Rosita, la Soltera no solamente es una obra importante del teatro iberoamericano, sino un puente para que la actriz María Peña dé una visión argentina de la obra de Federico García Lorca.
Al Festival de teatro de esta Ciudad, iniciado ayer, concurre esta excelente actriz y adaptadora, quien opina que en el fondo de todo su quehacer artístico existe una sutil lucha contra la intolerancia y el despiadado afán de competencia del mundo de hoy.
Doña Rosita, la soltera
a la argentina es, como en el texto lorquiano, una mujer tímida, incapaz de concretar el amor. Ante esta realidad se hacen competencia comadrejas, vecinos que afectan bufonería o un pretendiente infeliz y enfermo.
Este planteamiento y transición del drama, lo asume María Peña en todos sus colores y expresiones, como una curva creciente de sentimiento que estallan al final en un decisivo monólogo, en el cual la protagonista brinda su opinión más sincera.
En este final emocionante, en el que María Peña dicta una lección de actuación brillante, recae todo el mérito del acercamiento argentino, o porteño, a la obra del poeta nacido en Fuentevaqueros (Granada) en 1898 y muerto de un tiro en la espalda en 1936.
La actriz realizó la adaptación de la pieza a la manera del dramaturgo alemán Bertolt Brecht, con plena participación del público, parlamentos dichos de frente a las butacas y en ese tono severo, enfático, casi admonitorio…”

Están “Las Porteñeras” María Peña y Marina Fernández en otro espectáculo unipersonal: “Un Guapo del 900” a partir del texto de Samuel Eichelbaum.
Como Eduardo Gutiérrez, Borges, Arlt, Sábato, Cortázar y otros, a Eichelbaum le interesa la historia (¿a qué argentino, no?) y sobre todo el período de la entrada en el siglo XX, después de Rosas y sarmiento y antes de Yrigoyen y Perón.
…Sobresale en este montaje la eficaz presencia de Marina Fernández, quien no sólo es una bella porteña, sino también la arquitecta de una música de apoyo que, si en “Doña Rosita, la soltera” tendía hacia los personajes, en “Un Guapo del 900” se escucha en “los momentos”.
María Peña logra felices caracterizaciones en tres personajes distintos, muy conmovedora, subversiva y atacante de la materia gris, esa que al final siempre nos induce a aplaudir y vitorear piezas como “Un Guapo del 900”.


Esta Crítica fue publicada en la revista Izquierda Nacional bajo el título
Cuando el teatro se convierte en un arma de la revolución
, en Diciembre de 1997.

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