
Si todo nacimiento es el principio de alguna cosa, el principio de mi existencia comenzó a ocurrir un 7 de marzo del año 1956 a las 0:30 horas, en la ciudad de Ramos Mejía, a pocas cuadras de la casa donde iba a empezar a desarrollar activa y verdaderamente mi vida, esencialmente absurda.
Esa noche garuaba en forma persistente, imagino que alguien tarareaba, en la soledad de un cuarto de pensión, el tango "Garúa" de Troilo y Cadícamo: Mientras tanto la garúa se acentúa con sus púas en mi corazón...
En las primeras horas de la mañana de aquel 7 de marzo, cuentan, mi padre recibía a las visitas dando palmadas, feliz –en el extremo de la expresión de la felicidad, como él solía hacerlo-, gritando "es una nena, nació una nena" y organizaba una fiesta para celebrarlo.
Digo "esencialmente absurda" porque como en el teatro del absurdo se cumplía en ese nacimiento, aquello que desplegaron en sus obras Alfred Jarry, Samuel Beckett, Ionesco, Camus, Harold Pinter… "triste al punto de la angustia y, al mismo tiempo, divertida".
Siguiendo con esta línea de ligar este nacimiento mío con las actitudes del teatro del absurdo, traigo a la memoria que el día 5 de marzo de 1956, unos días antes del hecho, se firmaba el Decreto 4161 que establecía :
"Queda prohibida la utilización (…) de las imágenes, símbolos, signos, expresiones significativas, doctrinas y obras artísticas (…) pertenecientes o empleados por los individuos representativos u organismos del peronismo. Se considerará especialmente violatoria de esta disposición, la utilización de la fotografía retrato o escultura de los funcionarios peronistas o sus parientes, el escudo y la bandera peronista, el nombre propio del presidente depuesto el de sus parientes las expresiones "peronismo", "peronista", "justicialismo", "justicialist", "tercera posición" la abreviatura "P"’, las fechas exaltadas por el régimen depuesto las composiciones musicales "Marcha de los Muchachos Peronist" y "Evita Capitana" o fragmentos de las mismas y los discursos del presidente depuesto o su esposa o fragmentos de los mismos".
Unos meses después, el 12 de junio, a las 22:20 horas el General Valle fue fusilado, al igual que otras veintiséis personas, por un pelotón cuyos nombres fueron guardados como un secreto de Estado. No hubo orden escrita ni decreto de fusilamiento, ni registro de los responsables.
Nací, entonces, en franca discordancia con el contexto y quizá por eso, desde el principio, desde el más profundo vacío, opto por la irracionalidad, le temo tanto, pero tanto al ridículo y amo aún hoy, aparentar que la representación de mi papel es como un sin sentido, en la gravitación del universo.