domingo, 18 de abril de 2010

Batir de Alas


He aquí la crítica de esta obra. En Alternativa Teatral encontrarán más opiniones, tal vez no tan especializadas como la que aquí publico, pero muy válidas también ya que se trata de opiniones del público que no ha querido permanecer en silencio, como la obra misma se merece.

BATIR DE ALAS
La relación entre una madre y una hija cruzadas por el hambre y la opresión se cuenta a travez de la dramaturgia corporal propuesta por Paula Etchebehere
Por Sonia Jaroslavsky


Elva –con v corta– quiere su propio “batir de alas” y no hacer como Marita, su hermana, “que buque tomó” y “se vació”. ¿Por qué batir? ¿Por qué tomarse el buque? ¿Por qué el hambre podría desencadenar en una madre las acciones más lamentables? La opresión, humillación y manipulación de Don Orellana, el dueño del único almacén del pueblo, se propaga al resto de las mujeres de la familia cuando encuentra que no puede seguir abusando de una de ellas. A la madre ahora le queda una hija para ofrecer a cambio de alimentos. En un duelo corporal y un dulce, rítmico y agudo juego de palabras Elva se las ingeniará, una y otra vez, para desviar la mirada de su madre e intentar “batir”.
La madre impiadosa grita defendiéndose ante Elva que ella no ha vendido a su hija, sino que el hombre se la ha comprado. El juego de palabras que propone la dramaturga Gilda Bona despliegan un sinfín de asociaciones en el relato. Vaciar, palabra que por repetición en la obra se traducirá en signo de muerte. Cada palabra exige una escucha atenta para el espectador. Pero esta atención que puede volverse compleja en su seguimiento es acertadamente elaborada desde la dirección de Paula Etchebehere, fiel a su formación y desarrollo como bailarina, directora y dramaturga, proponiendo una lectura corporal del texto que acontece en escena. En este diálogo corporal y de escucha entre las intérpretes, y que disfruta el espectador, se encuentra el hallazgo de la propuesta que (además de estar a cargo de dos excelentes actrices como Raquel Albeniz y María Forni) desarrolla una dramaturgia corporal exquisita que enriquece aún más el bello texto de Bona. Como bien dice la directora: “Las actrices recorren un texto capaz de crear un universo tan singular, a la vez humorístico y crudo, imaginativo y musical, metafórico y directo en el que el diálogo está prácticamente reinventado”. La idea de un cuerpo para una obra fue desarrollada por la directora de Batir de alas: “Cuerpos con hambre, debilitados, pero a los que sigue moviendo el ansia de... Y nos preguntamos: ¿Ansia de comer? ¿De comer al otro? ¿De liberarse? ¿De seguir atado a otro? Rápidamente traté de poner a las actrices al servicio de sus propios impulsos, la carne, la piel al desnudo, el contacto entre ellas, el poco espacio en el que ensayábamos, los sonidos del patio o el baño. Nos fuimos topando con más preguntas y muchos aciertos acerca de quiénes son estas dos mujeres. En ese momento decidimos que no eran de clase baja o humilde, sino todo lo contrario, entendiendo que en esa decisión abríamos más el juego, y no caíamos en un cliché (hablar del hambre de los pobres), sino que el hambre superara toda posibilidad de frontera, que le perteneciera a ‘ellas’ también que, incluso, lo tuvieron todo, y se quedaron sin nada”.
Paula Etchebehere cuenta que lo primero que le impactó de este texto fue su musicalidad y el golpeteo de cada palabra: “Obviamente que la historia de esas mujeres, el espacio donde se sitúan, el vínculo entre ellas, la relación con la explotación del que ‘tiene para comer’ en un escenario de hambre brutal, me tomó por completo. Por otro lado, me impactó la presencia del Orellana, que llegamos a imaginar como tan poderosa que pensamos realizar una imagen en video proyectada. Como un Dios todo poderoso que está en todos lados. Por suerte en la síntesis, los cuerpos volvieron fuerte con sus presencias (y las actrices con su carácter) en remarcar este signo, sin necesidad de recursos extras.”
El espectáculo se completa con la escenografía realizada por Magali Acha que se transforma en un espacio absurdamente delimitado, recortado en un espacio mayor, del cual se puede “entrar” o “salir” sólo con decidirlo (para la mirada del espectador) que juega con el límite “real” de la falta de libertad que propone el texto de Bona. Lautaro Cottet realiza la música original para la obra que ayuda a destacar, en esa pintura general, la picardía –de la hija por tramar su huida–, la opresión en la trompeta que sugiere desolación, y las alas de libertad. Recursos sutiles que colaboran a profundizar el clima general de crudeza y humor que propone Batir de alas.¤
Batir de alas. Sábados, 23 hs. NoAvestruz. Humboldt 1857 (Palermo). Reservas: 47776956. $25.Link a la nota:
http://www.pagina12.com.ar/imprimir/diario/suplementos/las12/13-5652-2010-04-17.html

PATRICIA ZANGARO


Cuando en Marzo del año 1977 fui a matricularme en el segundo año de la carrera de actriz en la Escuela Municipal de Arte Dramático (EMAD) me dijeron que no podía hacerlo ya que no me había presentado al examen de la materia Historia de Teatro, los compañeros que habían cursado conmigo el 1º año de la carrera quisieron protestar para que se me permitiera la matriculación en el segundo año, pero disuadí esa idea alejándome por un año de la Escuela, aceptando, de hecho, una forma de castigo por mis cuestionamientos a determinados profesores.
En el año 1978 reingresé a la Escuela Municipal de Arte Dramático, después de rendir la materia Historia del Teatro dos veces (uno "se perdió"). El grupo al que me incorporé me recibió con frialdad, sin curiosidad y yo sentí que eran algo compacto, uniforme o informe según la perspectiva, pero en medio de esa insignificancia estaba Patricia Zangaro, discordando con ese grupo –sin querer o sin saber- y el relato comienza así:

¿Por qué será que ya no me hablan? Me contestan con monosílabos, cuando llego se apartan. Igual que mi mamá cuando está enojada conmigo, no me habla. Y yo con ellos hago lo mismo, voy detrás a contarles algo que quieran escuchar porque a lo mejor me preguntan cómo es eso que estoy diciendo y yo responda, pero no, eso sucedió dos o tres veces, ahora parecen como cansados de mis historias. Yo tengo más cosas para contar, claro está, pero esas otras cosas no las puedo decir. Podría acercarme a la piba rubia, parece amable, pero esa seguro ni me deja llegar a la cuarta palabra, es tan linda, cuando la veo me dan ganas de llorar, seguro que mi mamá hubiera querido que yo fuera así, como ella y no tan petisa como soy, con este pelo horrible, los pies planos y las uñas quebradizas. Ella dice que si yo fuera distinta, pienso que así como la piba rubia, ella estaría más contenta, pero no tiene arreglo, ya me lo dijo cuando tenía diez y seis y me puse a militar en la juventud peronista, justo en el año 1972, y yo estaba tan contenta y ella tan triste que no me hablaba, sólo dijo que no había nada que yo pudiera hacer y así fue durante un largo tiempo, hasta que me fui de la casa. "Por un Reino" me fui, por un reino peronista y socialista Cuando era chica todo era más fácil, porque las cosas que inventaba a ella le deban risa o cuando pasaba ciertos límites me sentaba frente a ella para que entendiera que no debía mentir porque me iba a crecer la nariz. Como a Pinocho, que terminaron por ponerle un corazón de fantasía, eso me convendría ahora que tengo ventidos y no puedo contarlo todo, tal cual como yo lo sé y menos a la piba rubia, que parece amable y simpática, pero no sé si es real , le escuché decir que no hacía la carrera de actriz para ser actriz precisamente, ¡ella que lo tiene todo! Sería una joya en el escenario, con esa mirada clara y honda. También me dan ganas de llorar por cosas que no voy a decir nunca y lloro en la oscuridad del salón de clases así nadie me ve, pero el profesor me avisa que de la melancolía al suicidio hay un solo paso, má, sí! me voy a tirar de cabeza del otro lado del confín... ¡y chau, se terminó!
Si cruzara el confín... me haría actriz... pero no de carácter, como en el circo... bataclana... como ésas que se subían al trapecio con medio culo al aire,( y Baigorria las miraba embobado)... puta, eso me gustaría ser... puta de teatro...
(1) Pero uno calla, calla, anda con "La Boca Amordazada", como deteniendo las palabras que la pueden llevar simple y sencillamente a la muerte, y no sólo a una, también a todos los que podrían relacionarse con una, y siempre se escapa algo por el costado de la mordaza, se escapa el negro, se escapan los amigos de La Plata, chorrea un hilito de sangre de una mamita, yo no sé lo que se sale por la mordaza, pero a los nuevos compañeros no les gusta y cada vez me hablan menos, se corren más lejos y yo creía que aparecerías como un punto bajo la luna... un punto del cual sólo adivinaba los brazos abiertos... para que corriera y me refugiara en ellos... en aquel calor, (abuela), que me robaron cuando era apenas una niña... y que nunca he vuelto a sentir... (2) Hay algo que sí recuerdo haber contado, fue la historia de un río arrebatado a una provincia personificado en una mujer, Riosalado era el personaje y La Pampa la provincia, yo sé que lo hice porque la piba rubia estaba radiante cuando bajé del escenario, me dio un beso y me dijo, "Pampa, estuviste muy bien", y nos fuimos a conversar al hall de entrada de la escuela, nos sentábamos en el banco largo y hablábamos o nos reíamos o soñábamos, Patricia Zangaro parecía decirme con su clara mirada honda que te calles ante ellos, para que tengas la libertad de seguir viviendo, y de ser un comediante... (3) pero cuando ellos me denunciaron ante el Director de la Escuela y dijeron que no darían ningún examen final conmigo, sentí tanto dolor y a mí me aterra el dolor...
Desde pequeña lloraba durante los castigos... ¿Podré soportar el tormento con
decoro?...
(4) Y tuve decoro, porque entonces me fui de la Escuela Municipal de Arte Dramático para entrar en una especie de "Pascua Rea" con mi vida, pequeños cristales de "Variaciones en Blue" .


Muchos años después encontré Patricia Zangaro. Su clara mirada honda suaviza mis heridas sin tener que caer ninguna de las dos en el relato pormenorizado de nuestras vidas, como cuando nos conocimos, mantenemos esa forma de comunicarnos poco realista. Una sabe de la otra y la otra sabe de una sintiendo que ambos mundos tienen un punto, un lugar, un espacio de reunión donde estamos incluidas.


Los textos cursivos pertenecen a las siguientes obras de Patricia Zangaro:
(1) El Confin
(2) Última Luna
(3) Auto de Fe entre bambalinas
(4) La Boca Amordazada
Los textos en negrita y entre comillados, son títulos de algunas de sus obras.

En www.poderato.com/trabalenguas se puede escuchar “Un trío muy mentado” audio que edité con la voces de Patricia, Julio Cortázar y partes de mi interpretación de “Torito” de Cortázar.