domingo, 20 de marzo de 2016

24 DE MARZO

El 24 de marzo de 1976, la oligarquía y el imperialismo, a través de la cúpula de las Fuerzas Armadas, implantaron un régimen de terrorismo de Estado. El brazo armado de la Nación se confirmó en el papel -que databa de 1955- de puño de una facción interna dispuesta a convertirnos en una colonia. Las FFAA contaron, en ese empeño, con apoyo directo de Estados Unidos, Europa Occidental y las filiales locales de sus bancos y empresas (dentro del predio de la Ford llegó a operar un helipuerto militar, por ejemplo).

Las FFAA perfeccionaron los métodos que habían venido aprendiendo desde 1957 los genocidas franceses en Argelia (Misión Militar Francesa). Muchos de sus integrantes devinieron vulgares secuestradores, asesinos de ciudadanos inermes, ladrones, apropiadores de chicos, y cómplices de ladrones (como en los casos Austral o Papel Prensa). Su furia sanguinaria se desató incluso contra miembros de las FFAA que se negaron a sumarse a la carnicería ordenada desde el Norte.

Pero la verdadera dimensión del crimen fue su carácter social y político: fue un golpe económico y social contra el país y, en especial, contra los trabajadores. La responsabilidad última fue civil, más que militar: la gavilla de mafiosos y asesinos de guante blanco encabezada por José Alfredo Martínez de Hoz.

Esos financistas, grandes empresarios y dueños de explotaciones agropecuarias pampeanas son los antecesores directos y los maestros del actual equipo económico de Mauricio Macri. Jamás podrán borrar de su frente la marca de Caín, y por eso prefieren no discutir el pasado argentino (salvo, claro, su relato antiK de pretensión totalitaria).

En 1976 instalaron por primera vez (la segunda fue con Menem y la Alianza) la misma timba financiera que hoy está tratando de imponer -por vía extorsiva, con un golpe blando perpetrado por la judicatura gorila, y mediáticamente blindado- el Pro y su jauría antinacional de “Cambiemos”.

El objetivo estratégico y explicitado luego en tiempos de Alfonsín por Juan Alemann fue, tal como lo es hoy, anular toda posibilidad de autonomía industrial autocentrada y, en el fondo, destruir políticamente a la clase trabajadora. Lo mismo que pretende hoy el macrismo. Ahí está el desliz verbal de la Vicepresidenta Graciela Michetti (“Macri quiere una India, basta de industrias”) para los que aún duden.

No por casualidad Mauricio Macri llegó al poder apoyándose en la judicatura remanente del régimen de 1976 (o del menemismo, que desde el punto de vista social es la misma cosa), y de los medios que en esos tiempos se apoderaron de Papel Prensa por medio de secuestros, asesinatos y torturas, como muchos otros hicieron en otras empresas.

Entre las firmas nacionales más importantes que se beneficiaron con ese régimen se encuentran  el grupo Macri, Acindar, del ex ministro de Economía Alfredo Martínez de Hoz, Loma Negra, (Fortabat), y la naviera Pérez Companc. También hay corporaciones extranjeras, como Techint, IBM, Ford y Fiat. Y, por supuesto, el listado incluye al sector financiero: Bancos Río, Francés, Citibank y Supervielle, entre otros.

A fines del ’83, el perjuicio para el Estado se estimó en 23 mil millones de dólares: más de la mitad de la deuda externa de esos años. Deudas privadas que le impusieron al país entero gracias a Cavallo, que elogia ahora a Macri.

No fue una disputa entre violentos como se intentó instalar, fue un plan coordinado por los EEUU y los sectores concentrados. Los mismos EEUU que hoy se babean de gozo al ver a Mauricio Macri y su intento de “cambiar futuro por pasado”, de cambiar dignidad por sometimiento abyecto, riqueza por miseria, industria por desocupación.

••• EL MEJOR HOMENAJE QUE A LAS VÍCTIMAS DEL 24 DE MARZO ES COMBATIR AL RÉGIMEN DE MACRI PARA QUE SU PLAN SINIESTRO NO PUEDA AVANZAR.
LA MEMORIA DE LAS VÍCTIMAS ASÍ LO EXIGE •••

Partido Patria y Pueblo – Socialistas de la Izquierda Nacional
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miércoles, 9 de marzo de 2016

8 de marzo

8 de Marzo  ¡Mujeres en lucha!


Se sigue hablando, sin precisión alguna, de la fecha en que se produjo el incendio intencional de la fábrica textil neoyorquina, que provocó la muerte de 146 obreras (número también impreciso), y dio origen a la conmemoración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora.
Sin embargo, salvo para los historiadores, que la tragedia se haya producido un 8 o un 25 de marzo de 1857 o de 1911, para nosotr@s no cambia la cuestión: fue un  día de marzo en que una patronal asesina preparó la trampa mortal en que perdieron la vida más de un centenar de mujeres que luchaban por mejores condiciones de vida, mientras el gobierno hacía oídos sordos a los reclamos y dejaban que “las sabias leyes del mercado” resolvieran la situación.
Si bien, en distintos países y fechas, venía conmemorándose el Día de la Mujer, ya desde años atrás y siempre por iniciativa de mujeres socialistas, es en 1914 que se fija definitivamente el 8 de marzo como jornada de reivindicación y lucha de las mujeres.
Este breve repaso, aunque ampliamente conocido, ha sido tergiversado descaradamente por el comercio y los gobiernos que pretenden, con bastante éxito, que la fecha exista para festejar y homenajear a las mujeres con flores y bombones, en tanto representantes del mentado sexo débil y no como luchadoras incansables por la paridad de derechos respecto de los varones y al mismo tiempo para combatir junto a ellos por un mundo donde la justicia social y la libertad sean sus pilares.
Este año viviremos en nuestra Patria un 8 de marzo especial. Un 8 de marzo donde las grandes corporaciones imperialistas y sus socios nativos han decidido destruir el país y su gente: masivos despidos a nivel público y  privado, caída de importantes programas sociales que hacían a la inclusión de una mayoría siempre relegada, endeudamiento feroz del Estado para alimentar a los buitres carroñeros. Un 8 de marzo que nos encuentra en medio de una sanguinaria ola de femicidios y donde el habitual prejuicio machista revictimiza a las víctimas, insinuando su propia responsabilidad en los asesinatos.
Es decir, este 8 de marzo será uno de los más duros que nos toque vivir desde el advenimiento de esta democracia formal, tres décadas atrás.
Ante esto, las mujeres de Patria y Pueblo, estamos más dispuestas que nunca a dar batalla. No nos quedaremos de brazos cruzados, enfrentaremos al enemigo con todas las armas a nuestro alcance e inventaremos otras, si es necesario. No estamos solas. Millones de mujeres a lo largo y ancho de la Patria nos uniremos contra este régimen de vergüenza. Y millones de varones lucharán a nuestro lado. Juntos para exigir.

·         Basta de femicidios. Ni una menos.
·         Libertad a Milagro Sala.
·         Basta de despidos públicos o privados.
·         Recuperación de los programas sociales abolidos.
·         No al endeudamiento externo.
·         No al techo en las paritarias.
·         Por la independencia económica, la soberanía política, la justicia social y el socialismo.
·         Por la formación de un Frente Nacional Antiimperialista.
·         Por la unidad de América Latina.