Cuando leí la novela "1811 Las Voces Silenciadas de la Revolución" de Gloria Menéndez algo ocurrió en mi ánimo que venía silenciado de teatro por más de ocho años. Es que el teatro es una forma de vibrar, es el lugar donde descanso de lo pecaminoso, es mi fuente de inspiración, mi patio de atrás. Es una forma del amor que hace sentir todos los miedos, todas la dudas y todos los placeres.
La novela de Gloria Menéndez leída una y otra vez y otra y otra. Al día siguiente, en la madrugada lluviosa hasta que vino el paréntesis y allí pasé por mi cuerpo, por mi voz, por mi alma lo que Gloria Menéndez había contado de una manera única la historia conocida.
Con su amorosa anuencia y estímulo permanente encaré la dramaturgia de la misma.
En próximas entradas de este blog, creado para el teatro iré relatando las dificultades resoluciones y aportes que ha recibido.
Ahora disfruto la publicación del afiche de la convocatoria al estreno.

1 comentario:
Se observa que la dirección del estreno es en el barrio de Parque Patricios, donde he venido a renacer.
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