Dramaturgia de la novela 1811 Las voces silenciadas de la revolución de Gloria Menéndez.
El objetivo general de la dramaturgia, su primer y mayor desafío es hacer de la novela un texto dramático sin desvirtuar lo que en ella se dice, se deja intuir, se reflexiona y se opina. El elemento transformador es la palabra. Cómo se desenvuelve la palabra en una novela y cómo en una obra de teatro. Mientras en la novela la palabra extiende el relato, aborda infinitos temas, en el teatro la palabra es acción y síntesis. Es decir las palabras cobran otro valor y otro ritmo. El beneficio que tuve en la tarea fue que en la novela las palabras y los verbos son utilizados en forma poética y personalmente creo que la poesía es esencialmente teatral o viceversa.
He tomado dos personajes centrales, dos mujeres que pertenecen a clases sociales opuestas, María Guadalupe Cuenca, la esposa de Mariano Moreno y Carmen, la esclava de la casa. El otro personaje, Mariano Moreno, no está no tiene cuerpo, sin embargo, es el desencadenante del conflicto entre los personajes y en cada personaje. Joaquín, el hombre de Carmen, es referenciado pero por momentos tiene cuerpo, aunque sea un botín.
Dentro de lo posible, todo. Todo el maravilloso texto que la autora de la novela ha construido para María Guadalupe Cuenca en primera persona Y para Carmen con quien decidió ser ella, Gloria Menéndez, la que nos cuenta lo que esta esclava siente, piensa y decide. Lo hace con tal grado de intensidad y convicción que con solo mover a primera persona el texto no puede ser más que Carmen.
Ocurren en la novela determinados paralelismos entre los personajes que me parecieron muy importantes de mantener y también de extender a otras situaciones. Paralelismos, ejemplos: ambas saben lo que piensa la otra por el modo de mirar. Ambas cuestionan el valor del tiempo. Ambas perciben las fallas que comienza a manifestar la revolución. María Guadalupe Cuenca dice (en el texto dramático): “este amor como una extensa playa, sin orillas”, Carmen en igual texto: “Siento por ella una envidia extensa, sin orillas”.
Por esas cosas buenas que tiene mi vida tuve la oportunidad de intercambiar algunas ideas acerca de este trabajo con Patricia Zangaro. En realidad no debiera decir intercambio, lo correcto sería que dijera que leyó en dos momentos diferentes este trabajo. Dijo Patricia que el texto sería más dramático si hubiera intercalado a los dos personajes y no como lo he hecho: dos monólogos consecutivos. Concuerdo con la idea plenamente, pero hay otro detalle insoslayable: seré yo quien hará en escena estos dos personajes.
El Narrador: El Narrador ¿es un personaje? ¿Por qué no lo he incluido junto a Carmen, María Guadalupe Cuenca, Mariano Moreno y Joaquín? Es un personaje, definitivamente, pero se halla en otro plano escénico. Es la voz crítica de lo que allí sucede. Complementa críticamente, se sale de la obra para poder hacerlo, no es uno más. Es uno en términos de todos. Por eso puede leer el Plan de Operaciones o terminar la oración que María Guadalupe Cuenca no puede continuar o contar el sueño recurrente de Carmen, como si él mismo estuviera en ese sueño.
Los textos del Narrador también fueron tomados de la novela.

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