martes, 10 de agosto de 2010

El Guapo se muestra

Uno puede abrir "el arcón" de los recuerdos por simple curiosidad de ver qué le pasa con la confrontación pasado - presente, o porque quiere ver qué cosas del pasado aún están vigentes, o porque busca algo del ayer que todavía no ha sido rebelado. Por éstas y otras razones más, que permanecen ocultas aún para mí misma, fuí a la caja esa, la marrón, de fotos. Uno de mis "arcones". Las fotos, claro está, son imágenes estáticas, quietas, detenidas en un instante preciso de la historia, sin embargo algunas disparan infinitos otros instantes que no han sido capturados en la fotografía. Por ayer y por mañana. Al abrir la caja y verlas tan encerradas, como presas por un presente, comencé a mirarlas una y otra vez, luego las clasifiqué y volví a mezclarlas. Después me dí cuenta que había memorizado una y cada de ellas cada vez que volvía a abrir la caja marrón. Mirar y remirar, lamentar aquella foto que nunca fue disparada por cámara alguna o aquella otra tan deteriorada. ¿Cómo mirar la foto que no fue? ¿Cómo consolar esa, tan herida? ¿Cómo poner en movimiento todo lo quieto que tenemos en el alma? Tales cuestionamientos hicieron mover hasta que sonaron, casi con musical armonía, las convicciones que a veces se esfuman, o quedan apresadas en alguna circunstancia no elegida o lucen desgastadas (las convicciones) frente a tanto espectáculo acabado, p e r f e c t o, donde uno, no tiene más nada qué hacer. Mi íntima convicción como actriz, es darle al otro la posibilidad de poner en movimiento y subvertir aquello que le he ofrecido.

No hay comentarios: